En principio, no es necesario utilizar instrumentos, sino que se recomienda hacer que el niño utilice las manos desnudas. Para esto se pueden realizar actividades como pintar con los dedos o dibujar sobre el aire.
Posteriormente, se pueden utilizar esponjas o algodones. Cuando el niño tenga un mayor dominio de la prensión palmar, puede comenzar a utilizar rodillos, brochas y pinceles.
Para trabajar la prensión entre los dedos pulgar, medio e índice se pueden usar las tijeras y los punzones. Para mejorar la fuerza de los trazos se recomiendan las actividades con rotuladores, lápices blandos y plastilina. Sólo cuando el niño domine todos estos instrumentos, es recomendable que comience a utilizar el lápiz.
A partir de los ocho o nueve años, ya en educación primaria, puede comenzar a usar el bolígrafo, ya que su grafomotricidad habrá evolucionado considerablemente.
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